Luego de una fuerte infracción de Lionel Messi a un futbolista brasileño, el entrenador del Scratch salió de su corralito reclamando la tarjeta amarilla para el capitán argentino. El árbitro neocelandés Matthew Conger no la mostró, pero el astro rosarino se hizo un tiempo para mandar a callarse la boca a Tite. El momento fue registrado por Jordi Bordalba, camarógrafo de Globoesporte, de Brasil.