El Cosep no es la Alianza, ni la controla. No veta la participación de nadie, ni cree que nadie deba ser vetado de integrarse a ella. O a la Unidad Nacional Azul y Blanco. O a la Coalición Nacional, cuya creación fue anunciada este viernes.

En esta entrevista realizada antes de ese anuncio, José Adán Aguerri, presidente del Cosep (una de las fundadoras de la Alianza), rechaza que sean una organización elitista –como argumentan quienes les comparan con los movimientos sociales que integran la Unidad- y aboga por sumar a todos los nicaragüenses de todas las tendencias políticas, religiones, e intereses, para lograr el objetivo de crear una nueva Nicaragua.

¿Son irreconciliables las diferencias entre la UNAB y la Alianza?

Las redes sociales hay que oírlas, siendo conscientes de las fortalezas y debilidades que hay ahí. Siempre se ha dicho que juzgar un libro por su portada, no es lo más indicado. Tenemos que destacar que -21 meses después de abril- si hay un valor agregado alrededor de esta lucha, es el hecho que todos los sectores que estamos dentro de la Alianza, seguimos unidos.

Cuando comenzó esto, nadie hubiera apostado que, prácticamente a dos años, todos estos sectores tan diversos -que a su vez tienen una enorme cantidad de organizaciones- seguiríamos sentados, compartiendo los objetivos que nos hemos planteado.

Es normal. Somos personas distintas. Dentro de la misma Alianza hay diferentes sectores, igual que dentro de la Unidad, así que no se puede crear una marca única.

Lo que buscamos con este esfuerzo, es que alcancemos todos los que queremos un cambio en Nicaragua, y ese cambio lo está pidiendo, si hablamos políticamente, el liberal y el conservador; si hablamos en la sociedad civil, lo pide el grupo vinculado al movimiento feminista, igual que el grupo de sociedad civil que está más enfocado en el tema ambiental, igual que lo vemos en los pueblos afrodescendientes, hasta el sector empresarial.

Hemos venido trabajando en un esfuerzo que va en la dirección correcta, en donde, respetando las diferencias que existen, podamos construir esa coalición que demandan los nicaragüenses. La diversidad es parte de la nueva Nicaragua en la que todas esas expresiones, a pesar de las diferencias que tengamos, podamos expresarnos correctamente.

Como parte del ordenamiento, quisimos dejar clara la independencia de la Alianza – siempre ha sido así, desde el primer día- y que hay organizaciones que ya no van a estar en ambas entidades, así que se está haciendo un ordenamiento para que cada quien elija dónde quiere estar, sin perder de vista que seguimos compartiendo el mismo objetivo.

¿Ordenamiento o separación?

Eso lo dijeron los medios de comunicación.

¿Cómo se llegó hasta ahí?

Eso fue una forma de presentar la noticia. Recordá que somos organizaciones que no tenemos experiencia en este tipo de procesos. No tenemos el expertise comunicacional, y estamos aprendiendo cómo se comunican estas realidades.

En el caso nuestro, Cosep es una organización que tiene una forma de presentar sus acciones y sus resultados de cara a la opinión pública, pero lo nuestro es lo económico, y va dirigido hacia el segmento que está esperando ese tipo de información, sin embargo, cuando hablás para toda la población, se trata de otra situación en la que apenas estamos aprendiendo cómo comunicar, y esto nos ha servido de lección…

No hay que dejar que el titular sea el que dirija la noticia. Aquí hubo un titular que habló de separación, y entonces se vendió el planteamiento que era una separación.

¿Y qué es lo que es?

Y lo que es, es lo que hemos venido señalando: la realidad acerca de cómo hemos venido operando desde el primer día. La Alianza nace en mayo de 2018. La Unidad nace después, y la Alianza fue parte de ese proceso de construcción de la Unidad, pero la Alianza nunca dejó de ser.

Ante una solicitud que hizo la Unidad, de que si la Alianza se subordinaba a ellos, se estableció que cada una de estas organizaciones seguiría buscando el objetivo común de construir una nueva Nicaragua, pero desde la plataforma que tiene cada una.

La Unidad está integrada por organizaciones sociales, territoriales, sectoriales, etc., mientras que la Alianza se percibe más como ‘el club en el que están los empresarios’. ¿La Alianza es elitista?

Ese discurso muestra el pensamiento de personas con posiciones elitistas, clasistas. Estos tiempos son muy distintos. La Alianza está conformada por el sector privado, laboral, la academia, las organizaciones de la sociedad civil, estudiantes, la costa caribe, el Movimiento Campesino.

No podés decir que somos elitistas, si estamos todos estos sectores, que nacimos de una invitación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que tuvo la particularidad de hacer que la Alianza no fuera elitista, al integrar a todos estos sectores. El que plantea esto es elitista, y tiene una concepción anclada en el siglo pasado.

¿Ustedes controlan la Alianza?

El Cosep tiene un voto en la Alianza, y somos ocho organizaciones, donde se elige por mayoría. Tendríamos que controlar otros cuatro votos para poder controlar la Alianza. Nuestro voto no solo incluye a Cosep. También a AmCham, y a Upanic que representa al sector rural con Faganic. Toda esa representación empresarial en pleno, tiene un solo voto. El sector campesino tiene otro voto. La sociedad civil tiene su voto, igual que los estudiantes.

Cada sector tiene el mismo peso dentro de la Alianza. No hay más votos para un sector por ‘x’ o ‘y’ razón. Todos tenemos un voto, y tiene que haber cinco votos, para tomar una decisión. Después hay que llevar esa posición al plenario, donde participa una diversidad de sectores como la Unidad Médica, algunos partidos políticos, y otros sectores que tienen que ver con esta diversidad.

Es al revés: hemos aprendido a trabajar sin que haya posiciones donde alguien se imponga a los demás por pertenecer a un sector que alguien pudiera interpretar como más importante que otro. Lo importante no es el sector, sino la visión y el objetivo que tenemos, de cambiar Nicaragua.

¿Tiene el gran capital vetados a personas o sectores?

Yo puedo hablar en nombre de Cosep, no del gran capital. En Cosep estamos 26 organizaciones del sector privado, que representamos la gremialidad. Estamos sentados sin ningún tipo de condicionamiento, y respetamos a cada sector.

En el caso del sector político, hay partidos que están en la Alianza, y otros en la Unidad. Si hablamos de promover una coalición, todos tenemos que ser parte de esa coalición. El que ya no está es por decisión propia, no porque se le esté excluyendo.

Si queremos cambiar Nicaragua, y queremos ser inclusivos, no podemos partir de la premisa de que sos una organización distinta, poniendo candados en la entrada. Eso hay que entenderlo en la dimensión que tiene, porque hay algunos que se consideran que son más puros que otros y que por lo tanto, amparados en su pureza, tienen el derecho de decir “ese no debería estar”.

Durante mi experiencia de todo este tiempo en la Alianza, no ha habido ninguna condicionante. Hay gente que tiene posiciones más de derecha, otros más de izquierda. Otros más liberales en cuanto a sus objetivos en la sociedad civil. Hay gente que es más conservadora; hay trabajadores que pretenden con todo derecho que en la nueva Nicaragua haya una más correcta tutela de sus derechos laborales, y una mejor relación con los empleadores. Está el sector privado, que trabaja para desarrollar relaciones con todos estos sectores.

Afortunadamente, no hay ninguna posibilidad de que un sector controle a los demás. Ni en la Alianza, ni tampoco en la Unidad. En ninguna se le pone candados a nadie.

¿Qué papel jugó el Cosep en la redefinición de la Alianza y la UNAB, o en la conformación de la Coalición?

Así como hemos estado comprometidos en el esfuerzo con la Alianza, estamos comprometidos con el esfuerzo de unidad con los otros sectores, que incluyen no solo a la Unidad, sino también a los partidos políticos.

Si logramos la meta de llegar a un proceso electoral, será importante sumar a otras fuerzas de la nación, como los partidos políticos, así como esa enorme cantidad de nicaragüenses que no son parte de estos procesos: católicos, evangélics, tendremos que acercarnos a todos ellos, que son una realidad, y son los que van a permitir el cambio cívico a través de los votos.

El Cosep y los cuatro paros nacionales

  • Lo que  hizo exitosos los primeros paros no es que se cerrara una empresa, sino que se sumara la población.
Vista de la llamada “Pista Solidaridad”, durante el paro nacional convocado por la Alianza Cívica, el pasado 23 de mayo. // Foto: EFE

¿El Cosep es responsable de que no hayamos tenido un paro nacional indefinido?

Primero, sí ha habido paro. Hubo cuatro paros. Las condiciones para que un paro fuera más exitoso que otros, no estuvieron limitadas al llamado que hizo Cosep, sino al hecho que había una participación más activa de todos los sectores, por la indignación que estábamos viviendo en ese momento.

Fue así en los dos primeros paros, donde la violación de los derechos humanos, hizo que la gente atendiera ese llamado. Lo que los hizo exitosos no es que se cerrara una empresa, sino que se sumara la población.

Pero la gente de alguna manera estaba a la espera de que fuera Cosep quien hiciera el llamado…

En el tercero y cuarto paro nos sumamos, y no hubo éxito alguno. Al ver los mercados y los departamentos en el cuarto paro, te dabas cuenta que no tuvo la incidencia que esperábamos. Los paros son una herramienta adicional, vinculada a una serie de condiciones que deben ocurrir para que tengan la incidencia necesaria en cuanto a decir que lograste detener la actividad, pero el tema de fondo es si con eso vas a lograr que caiga el Gobierno, y esa es otra historia.

El compromiso del sector privado está desde el primer día, no solo porque hicimos el llamado al paro, sino, más importante aún, en la construcción de este esfuerzo de alianza que se ha venido haciendo, y que ha permitido tener ese enlazamiento con los otros sectores, y que sigamos trabajando juntos para encontrar la salida de la crisis.

¿Ustedes apoyaron el tercero y cuarto paro con la misma intensidad con que apoyaron el primero y el segundo?

Nosotros hicimos el mismo llamado. Seguimos gastando tinta en este tipo de discusiones que no son las que van a resolver el tema de Nicaragua. Decía un editorial de La Prensa que vos no podés aspirar a que, pegándote un balazo en la rodilla, eso le duela al otro. Te va a doler a vos.

En Bolivia no se llamó a un paro nacional. El sector privado no hizo un llamado a paro. La situación hizo que la gente saliera a las calles, igual que aquí en abril, mayo y junio. La gente fue la que detuvo aquí la actividad económica, igual que en Bolivia.

Siempre está la posibilidad de llamar a un paro, pero en ningún país ha sido un paro el que lleva al resultado que te estás planteando.