Managua, Nicaragua 21 de Mayo del 2017. La juventud sandinista en las afueras de las instalaciones del edificio del instituto Nicaraguense de seguro social INSS haciendo presentaciones artisticas. FOTO/LA PRENSA/CARLOS VALLE.

Ante la falta de confianza que permita emitir el total de los 12,191 millones de córdobas en deuda, el régimen Ortega-Murillo se ha apretado fuerte el cinturón de austeridad en el gasto corriente, medida que también se ha extendido al Instituto Nicaragüense del Seguro Social, según refleja el informe de ejecución de Presupuesto General de la República hasta septiembre, publicado por el Ministerio de Hacienda.

El reporte sobre el avance del gasto público refleja que hasta septiembre solo había colocado el 13.2 por ciento del total de la meta en bonos del Estado que se tiene previsto para este año.

Esa situación es particularmente inquietante para las finanzas del INSS, dado a que de esos 12,191 millones de córdobas, al menos 5,450 millones de córdobas serían para inyectarle oxígeno. Según el informe de ejecución, hasta septiembre de ese monto ya se habían transferido al instituto 1,669 millones de córdobas, pero aún estaba pendiente un remanente de 3,781 millones de córdobas.

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Es por ello, que el régimen ha debido ordenar frenar el gasto corriente del INSS, principalmente el relacionado con prestaciones médicas a los contribuyentes, según análisis de un economista que prefiere no ser nombrado.

El analista señala que las proyecciones apuntan a que antes de que finalice el año el régimen tendrá que apurar la colocación de al menos 120 millones de dólares en títulos valores para hacer frente al déficit del INSS o de lo contrario tendrá que aplicar duras reformas.

Ese monto urgente coincide con los 105 millones de euros (unos 120 millones de dólares) en bonos que están a la espera de comenzar a ofrecerse en la Bolsa de Valores, donde hay fuerte aumento en la tasa de interés de las transacciones.

Estado se ajusta para gastar menos

En tanto, en el Estado para bajar la presión a la necesidad de financiamiento, el régimen también ha frenado el gasto corriente, que pese al impacto de la crisis se ha visto favorecido con mejores resultados en la obtención de recursos del financiamiento externo, lo que le ha dado a la dictadura más respiro, según cifras oficiales.

Hasta septiembre, el Ejecutivo ha conseguido en financiamiento externo 5,858.3 millones de córdobas, que han resultado suficientes para cubrir los 1,306.1 millones de córdobas que se genera en déficit después de donaciones.

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Este control del déficit presupuestario se debe a que el régimen ha aplicado recortes al gasto corriente, que pasó de 62,276.9 millones de córdobas antes de la crisis a 60,484.1 millones después de la reforma en agosto pasado.

No en vano, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su última visita elogió al régimen por contener el gasto público para hacer frente a la crisis. “Las medidas para contener la expansión del gasto público para compensar parcialmente el déficit de ingresos fiscales debido a la contracción económica también son positivas”, indica el reporte.

¿Dónde le ha metido tijera el régimen al gasto corriente? En la compra de bienes y servicios, por ejemplo. Hasta septiembre, se preveía que el Ejecutivo gastase en este rubro 9,050.1 millones de córdobas, 11.2 por ciento menos comparado con igual periodo del año pasado en términos reales.

El Estado es uno de los compradores más importantes en el negocio de algunos sectores económicos, por lo que un recorte en compra de servicios y bienes impacta el consumo interno, ya deteriorado por la crisis.

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También se prevén 11,136.3 millones de córdobas en transferencias corrientes (esto incluye a las universidades, municipalidades, entre otros), eso es 7.3 por ciento menos que en igual periodo del 2017. En el gasto de planilla estatal se prevén 18,274.1 millones de córdobas, apenas 0.9 por ciento más que en similar lapso de 2017.

Dificultades se veían en junio

Según el Informe de Ejecución Presupuestaria, de los 3,155 millones de córdobas de colocación de bonos que se tenían previstos antes de la crisis, hasta junio se habían colocado solo 1,513, millones, que representaban el 48 por ciento de la emisión total.

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Pero aún así, el Gobierno aumentó en más de nueve mil millones de córdobas la meta en las emisiones de deuda pública.

Sin embargo, los efectos de la crisis sociopolítica que envuelve al país desde hace 205 días también han afectado las transacciones de la Bolsa de Valores de Nicaragua (BVN), cuyas operaciones han caído drásticamente en los últimos cinco meses, y dado que el Estado es el principal emisor de los instrumentos que se transan en este mercado, ha sido también el más afectado.

Para tratar de agilizar la venta de los bonos, a finales de octubre se autorizó una emisión de 105 millones de euros, con cupones pagaderos semestralmente, a un plazo de siete años (con emisión el 25 de septiembre de 2018 y vencimiento 25 de septiembre de 2025), que ganan una tasa de interés del 8.25 por ciento.

“Esto sugiere que el Gobierno podría estar interesado en la demanda por instrumentos altamente especulativos en euros, la cual se ha incrementado en los últimos cinco años en el mercado internacional”, dice un análisis realizado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

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Según Funides de no colocar en los tres meses que restan del año el restante 86.8 por ciento de la emisión que equivale a 10,576 millones de córdobas, se podrían tomar dos decisiones: ajustar el gasto, a través de una nueva reforma al presupuesto o subejecutar el presupuesto de egresos actualizado al 30 de septiembre de 2018.

En el caso del INSS, los economistas consideran que la escasez de recursos para cubrir su déficit podría forzar la aprobación de drásticas reformas paramétricas en el corto plazo, que afectarían al sistema de pensiones y la atención médica a los asegurados. La propuesta de presupuesto que se encuentra en consulta en la Asamblea Nacional contempla que dicha reforma sea aprobada en 2019, pero no detalla qué cambios incluirá.

Retira dinero del BCN

Si en los tres meses que restan de este año el régimen Ortega-Murillo no logra colocar la deuda que contempla el presupuesto para cubrir el déficit presupuestario y requiere de recursos, otra opción que tiene es retirar parte de los ahorros del Estado en el Banco Central.

Según análisis realizado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), el Informe de Ejecución Presupuestaria enero-septiembre 2018 refleja que el retiro de disponibilidades en las cuentas del Gobierno central en el BCN es de 2,997.8 millones de córdobas.

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Pero datos del Banco Central detallan que realmente lo que ha retirado el régimen son 4,436.7 millones de córdobas de sus cuentas, de estos, 2,876.3 millones equivalen a sus depósitos en moneda extranjera y 1,560.4 millones a sus depósitos en moneda nacional.

Según Funides, en un contexto de contracción económica, parte de estos retiros se ha traducido en pérdidas de reservas internacionales.

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