Los familiares recibieron los restos en Medicina Legal. / Ó. Machón

Reina Claros, una joven de 31 años de edad, con tristeza reflejada en su rostro llegó ayer al Instituto de Medicina Legal (IML) para recibir las osamentas de su madre y de su hermana, quienes habrían sido asesinadas el 11 de diciembre de 1981 por miembros del Batallón Atlacatl en la masacre del caserío El Mozote, Arambala, Morazán.

Entre lágrimas recibió los restos de sus familiares que serán enterrados hoy en el cantón Jocoaitique para cerrar “el dolor en su vida”.

Reina siente felicidad y tristeza al mismo tiempo, porque “voy a cerrar un capítulo de mi vida, yo era una niña cuando esto pasó y pues tengo años buscando a mi madre, al fin me las entregan y le vamos a dar su santa sepultura, vamos a tener donde dejar los cuerpos”, dijo.

La joven mujer relató que la guerra solo le trae malos recuerdos, porque en 1989 sus hermanos también fueron asesinados y según le contaron nunca los podrá encontrar, debido a que no conoció el lugar donde les asesinaron.

Por su parte, Pedro Ramos, de 84 años de edad, aseguró que lo único que necesitan todos los que perdieron a sus familiares en la guerra es “justicia”.  “Nosotros los familiares lo que buscan primero es que se haga justicia, queremos tener tranquilidad interna, ellos saben lo que sucedió, los masacraron injustamente”.

Según Tutela Legal, hasta la fecha se han entregado más de 300 osamentas a más de 30 familias y falta que se entreguen restos que se analizaron en el 2016. La próxima semana se prevé que se continúen presentando peritajes de los afectados del conflicto, al juez de la causa, así como de los militares indicó Tutela Legal.