Mejor partido no podría haber sido el primero de la final de la NBA. En Oakland, ganó Golden State por 124 a 114 contra Cleveland, pero fue un festival para los aficionados al básquetbol en general (salvo los de Cavaliers, claro). Hubo altísimo nivel, jugadas magistrales, grandes duelos de figuras, controversias, golpes, remontadas, errores cruciales y mucha paridad, hasta el punto de derivar en un tiempo suplementario.