Con fe. Así se encuentran cuatro mujeres emprendedoras que a raíz de la situación actual que vive Nicaragua tomaron la decisión de cerrar sus negocios. Aquí te contamos la historia de Leslie, Francella, Karen y Enrieth.

Sunshine

Leslie González es nicaragüense, pero en los conflictos armados de los años ochenta sus papás se fueron a Guatemala en calidad de refugiados. Hace cinco años que regresó al país y hace tres creó Sunshine Handmade con la idea de beneficiar a niños prematuros, “pero nos dimos cuenta que las fundaciones se mueren de hambre en Nicaragua”.

“Tenemos la tienda y taller por Nindirí, Masaya. Y el 7 de abril de este año ocupamos todos nuestros ahorros para abrir una en Managua, pues la gente lo demandaba, sin saber lo que pasaría”, recuerda Leslie.

Dice que tenían siete artesanos de Masaya y Monimbó; “cuando comenzó todo dejaron de venir y paramos la producción y las ventas bajaron”.

“Con todo el dolor de nuestro corazón decidimos cerrar, ya no tenemos dinero ingresando y teníamos las rentas, los pagos del INSS, servicios básicos. Voy a terminar lo que está en inventario para seguir ayudando a mis artesanos que tanto lo necesitan”, finaliza.

Nandamús

Francella Nuñoz Moncada es la mujer detrás de la marca Nandamús, creada hace más de dos años.

“Gracias, Nandamús, por darme tantas alegrías y emociones”, dice. Agrega que a raíz de los incidentes que está viviendo el país y en particular el departamento de Masaya ha decidido poner una pausa a este proyecto, “aquí invertí sueños, alma, vida y corazón”, expresa.

Añade que “Masaya está inaccesible, pero más que eso, no hay materia prima, por lo tanto no podremos producir, quedé en el aire con una colección de sillas para el hogar que ya estábamos trabajando”.

“Me duele tomar esta decisión, pero hay que hacerlo por salud mental, aún
tenemos piezas en las tiendas con las cuales trabajo Mima  Nicaragua y Showroom; a finales de mes cerramos operaciones, pero antes tenemos un evento llamado El Mercadito, para que nos apoyen”.  “Gracias, doña Luisa, don José, Elisa y Miguel. Gracias por apostar al talento nicaragüense”, finaliza.

Chocopló

En diciembre del 2015 nació, por su fascinación por las frutas con chocolate, Chocopló, propiedad de Karen Alejandra Zeledón Padilla. “Las fresas las traemos de Costa Rica, porque trabajamos con fresas jumbo”, dice.

Agrega que desde que empezó la crisis hizo hasta lo imposible por no cerrar, “pero nuestro local está frente a la UNI y desde que se dieron los últimos enfrentamientos ahí, decidimos sacar todas nuestras cosas”, cuenta.

“Decidimos cerrar temporalmente porque no sabemos cómo seguirá la situación del país y porque primero está la seguridad de mis trabajadores. No me siento para nada triste, yo sé que vamos a volver a surgir y levantarnos, tengo el apoyo de Dios, mi familia y mis trabajadores, quienes saben que he hecho todo lo que está en mis manos para que ellos no queden mal económicamente, ellos están dispuestos a volver a laborar cuando esta  crisis pase”.

Dogoos

La idea de Enrieth González Matamoros era ofrecer hot dogs gurmet. Así nació Dogoos Hot Dogs Gurmet hace un año durante diversas ferias. Pero la aceptación del público la llevó a buscar un lugar y los primeros días de febrero de este 2018 decidió poner una sucursal por la UNI.

“Decidimos arriesgarnos, solicitamos un préstamo para acondicionar el lugar y brindar un buen servicio. Los primeros meses nuestras ventas eran buenas, pero todo bajó después del 19 de mayo”, recuerda.

“Comenzamos a abrir de vez en cuando, pero después del 28 de mayo decidimos hacer una pausa y el 30 sacamos todas nuestras cosas.

Las ventas habían caído, tenía que pagar alquiler, planilla, luz, agua…”. “Fue una decisión sumamente difícil, porque nosotros hemos creído y confiado en este proyecto familiar. Estamos orando y confiando que Dios nos va a sacar de esto y que Dogoos volverá”.

La entrada Las emprendedoras que cerraron sus negocios por la crisis en Nicaragua aparece primero en La Prensa.