Desde el montículo del mítico estadio de los Yanquis de Nueva York, una especie de templo sagrado del beisbol, Jonathan Loáisiga estará cara a cara con una oportunidad que no debe dejar escapar, sino aprovecharla para iniciar su establecimiento en las Grandes Ligas.

Se trata de su primera apertura de la temporada, un escenario ideal para realizar otra exhibición de su tan elogiado repertorio de lanzamientos, procurando demostrar ante cada bateador de los Tigres de Detroit lo que el mánager Aaron Boone ha dicho de él en repetidas ocasiones, que “puede ser un muy buen lanzador en esta liga”.

No es que haya dudas del potencial que Loáisiga posee y del cual ya ha regalado serias demostraciones, sino que debe ratificar que está completamente preparado para ser considerado una carta de garantía en la rotación de un equipo con altas exigencias de rendimiento.

El derecho nicaragüense lanzará hoy los primeros de al menos 100 episodios que los Yanquis esperan pueda aportarles este año, y tendrá que hacerlo no solo demostrando que sabe dominar sus picheos, sino que además es capaz de manejar su carácter de tal manera que puede comportarse a la altura frente a cualquier circunstancia del juego, incluso, aquellas en las que tenga que emplearse a fondo para evitar o superar situaciones adversas.

Gran antecedente

Que Jonathan Loáisiga suba al montículo como abridor  activa rápidamente los recuerdos de su primera etapa como ligamayorista en el 2018. Fue entre junio y julio cuando en cuatro aperturas estableció un récord de dos victorias sin derrotas y una efectividad de 3.00 con 21 ponches en 18 episodios lanzados, números con los que presentó admirables credenciales de su potencial.

Algo similar se espera que realice este 2019, apuntando a ser visto como un abridor de brazo confiable, capaz de representar un sólido apoyo para una organización que tiene en la mira la Serie Mundial.  

Es cierto que su cierre en la temporada anterior no fue el mejor actuando como relevista en cinco juegos y también lo es que sus cifras en el spring traning de 2-1 en triunfos y reveses, además del 6.75 en carreras limpias permitidas, no impresionan, pero su curva de pronunciada parábola, su bola rápida de entre 95 y 97 millas por horas y su efectivo cambio de velocidad sí asustan. De tal manera que no existen dudas que dispone del material suficiente para hacer mucho ruido en esta nueva etapa con el equipo grande. 

Puerta abierta

De momento, Loáisiga estará en el roster de los Yanquis en lugar del lesionado C.C. Sabathia, por lo que no hay certeza de cuántas aperturas realizará. Lo seguro es que su permanencia en Grandes Ligas estará en dependencia de lo dominante que pueda lucir mientras la puerta permanezca abierta con el veterano zurdo inhabilitado.

Si este vuelve y Loáisiga está siendo protagonista de grandes faenas,  los Yanquis no querrán descartarlo, y no es que vayan a dejar fuera a Sabathia, sino que buscarán la forma de mantener al nica en acción. Esto es igual a decir que las llaves del futuro de Loáisiga están nuevamente en sus manos.  

Toda esa aventura en busca de establecerse en la rotación de los Yanquis empezará hoy, cuando enfrente a los Tigres de Detroit y a su abridor zurdo, Matthew Boyd, quien tiene récord de 0-1 y lanza para 5.40 con 10 ponches en una apertura este 2019.