MADRID.– La ciudad respira una mezcla de expectativa y tensión. “Partido de alto riesgo”, dicen las autoridades sobre la final por la Copa Libertadores , para la que dispusieron un esquema de seguridad inédito, con tres objetivos: evitar que las hinchadas se junten, impedir la llegada de barrabravas y garantizar que la fiesta se desarrolle en paz. Nadie lo dice con esas letras, pero los números lo confirman: nunca Madrid vivió, hasta ahora, un esquema de seguridad como el que impone la final entre River y Boca .