Las crisis en la Argentina tienen un componente emocional. El impacto sobre el bolsillo, la pérdida de empleo y la inflación alta tienen consecuencias directas sobre las expectativas de las personas, y es por eso que, según una medición privada, tres de cada cuatro personas consideraron irse del país. La principal motivación es la inestabilidad económica recurrente, seguido de la búsqueda de mejores oportunidades en lo académico o lo laboral.