El Progreso, YoroCon un ramo de flores en sus manos y junto con su madre, la pequeña Angie Urbina no encontraba consuelo al ver a su maestra Aydil Gabriela Valeriano inerte en un ataúd, el dolor y pesar se extendió en todo el camposanto.

Al igual que la pequeña de 11 años, otros escolares que recibieron los conocimientos de computación de la profesora en la escuela Visitación Padilla sufrían junto con sus padres, maestros y familiares la partida sin retorno de la educadora.

Vea: Madre repetía el nombre de su hijo antes de morir en El ProgresoA la joven la sepultaron ayer en horas del mediodía en el cementerio general de El Progreso junto a su hijo Dastan Maldonado.

Ambos fueron ultimados a balazos la noche del sábado por desconocidos mientras llegaban a su casa en la colonia Esperanza de Jesús, parte alta de la ciudad, a bordo de su vehículo.

PesarLos restos de la madre y su vástago los velaron en el centro comunal de la colonia Inva, de El Progreso.

Hasta el lugar llegó sinnúmero de compañeros, amigos y familiares, quienes adornaron los ataúdes con flores de todos colores.

Sobre los restos del pequeño Dastan colocaron varios de sus juguetes y peluches blancos.

Mercedes Valeriano, madre y abuela de las víctimas, se preguntaba por qué le arrebataron sus tesoros.

Alejandrina Martínez, tía de la infortunada profesora, dijo que su sobrina era una excelente mujer y una destacada profesional.

“Ella no se metía con nadie y era muy querida, desconocemos las razones de su muerte.

Pedimos se haga justicia contra sus asesinos”.

Jaime Maldonado, expareja de la fallecida y padre de Dastan, pide a las autoridades que investiguen y den con quienes segaron la vida a dos inocentes.

Él labora como asistente de la Directora Departamental de Educación de Yoro, Irma Lazo.

La funcionaria dijo que ya es tiempo que la Policía y el Gobierno hagan algo para parar ese tipo de hechos.

“Nos siguen matando a los compañeros, ya es hora que se haga algo y se evite siga corriendo la sangre de este gremio y sociedad hondureña”.

Al igual que el resto de los dolientes, Lazo manifestó que no tiene ni idea de dónde le vino la muerte a su compañera del magisterio.

“Sabemos que a Jaime lo han amenazado a muerte por su trabajo y aplicación de la ley como empleado de la Departamental, no creo que esa sea la razón”.

Sin pistasÓscar Sevilla, vocero de la Policía de El Progreso, dijo que aún no manejan una hipótesis sobre las causas ni de los responsables del crimen.

“Hay un equipo de agentes que está investigando, el primer sospechoso y a quien se está indagando es la expareja de la dama.

Lo que diga él podría ayudarnos a aclarar el hecho”.

Expresó que entre las evidencias están los casquillos de las balas, puesto que a los criminales no les importó llevarse de encuentro la vida de un bebé.